Los entes de control de servicios públicos son producto de la ola neoliberal de privatizaciones de los años 90: al otorgarse los servicios públicos a empresas privadas, se crean instancias de control públicas. Su rol es supervisar el cumplimiento de los contratos de concesión y garantizar que se respeten los derechos de los usuarios. En el ámbito porteño, tal función recae sobre el Ente Único Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. Su titular, Lisandro Ferrali, explica cuáles son las áreas bajo la lupa, qué problemáticas y desafíos plantea la fiscalización de empresas.

¿Los vecinos conocen sus derechos como usuarios de los servicios?

No, esa es una problemática en casi todos los servicios. No sólo en los servicios públicos. Los derechos del consumidor, los derechos del usuario, no son conocidos por el conjunto de la ciudadanía. Y los organismos de control suelen tener un bajo nivel de conocimiento público.

¿Cómo se trabaja para que el derecho a denunciar y exigir controles se conozca más?

Uno de los desafíos es intentar dar a conocer el organismo, para eso tenemos campañas de instalación en distintos niveles, talleres en los colegios, nuestra gerencia de usuarios sale todos los días a la calle en distintos puntos y la gerencia que se encarga de descentralización ciudadana participa de las reuniones en todas las comunas.

Las comunas también tienen atribuciones para el control de los servicios públicos, ¿cómo se coordina el trabajo con el Ente?

Las comunas tienen competencias concurrentes con el Ejecutivo de la Ciudad. Y también con los organismos de control. Entonces a las empresas las controla el Ejecutivo como poder concedente, las controlamos nosotros como un órgano de control y las debieran controlar las comunas. En función de la etapa institucional fundacional que están teniendo las comunas en este momento, lo que estamos haciendo, y para eso nos estamos juntando con cada una de las juntas comunales, es plantear que establezcamos un acuerdo en qué se controla, donde las juntas comunales que conocen más el territorio nos pueden orientar acerca de las problemáticas del barrio. Porque si bien tienen potestad concurrente de control no tienen potestad de sanción, cosa que nosotros sí.

¿Cuál es el área que concentra la mayor cantidad de reclamos?

En este momento, alumbrado. Puede ser por luz apagada de noche o por luz encendida de día. Lo cierto es que nosotros llegamos y era higiene urbana la que tenía el pico de reclamos, pero ahora lo tiene alumbrado. Creemos que está relacionado con el tema de la seguridad, antes la gente prestaba menos atención a que una calle esté oscura. Pero tiene niveles de reparación bastante razonables.

En el marco del conflicto entre los gobiernos nacional y porteño, ¿cómo se controlan los subtes?

En realidad nosotros desde que el organismo se creó se buscó pelear siempre la competencia en materia de subtes en cuanto al control. Siempre Metrovías se negó, en base a que el contrato está dado entre el Estado nacional y la empresa. El organismo aplicación es la Secretaría de Transporte de la Nación, el organismo de control es la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Metrovías lo que dice es: ‘mi concesión es nacional, mi ámbito es nacional’. Nosotros lo que decimos es que independientemente de que el ámbito sea nacional, el control de los derechos de los porteños no puede estar en manos de un organismo sólo de un organismo nacional. En función de eso se le buscó establecer algún tipo de control en los aspectos a los que hemos podido llegar, que tienen que ver con las estaciones: controlar la seguridad, la salubridad y la higiene.

¿Es decir que en este caso la disputa por el subte en materia de competencia es previa a la actual?

En materia de control, sí. El tema por la competencia en materia de control viene del año 2005. Ya en materia de lo que viene pasando desde enero, lo cierto es que el subte está en la órbita de la Nación, el contrato sigue estando en la Nación.

¿Por estos días quién ejerce el control?

Los dos. Nosotros seguimos controlando como antes. Con respecto a los coches, que no controlamos, la CNRT controla como controló siempre.

Con respecto a los colectivos, ¿en qué situación está el respeto de los derechos de los usuarios?

En los colectivos nosotros controlamos dos aspectos: cumplimiento de las paradas, que implica que paren y que arrimen al cordón, y en cabeceras controlamos lo que tiene que ver con la regulación del motor, humo y ruido. Todos los otros aspectos los controla la CNRT.

¿A partir de los controles se pueden tomar medidas concretas para mejorar el tránsito porteño?

Hace dos años hicimos con la CNRT de mapeo de los colectivos, básicamente para ver cuál era la problemática mayor. Del estudio surgió un trabajo conjunto con la Agencia Nacional de Seguridad Vial y la CNRT a partir del cual estamos haciendo cursos para conductores, que era lo que ellos manifestaban que tenían como déficit. No porque no supieran manejar, sino porque la forma de manejo en este tránsito es distinta a la que por ahí ellos habían estado capacitados, porque el tránsito cambió. Entonces se les hacen cursos de concientización.

En cuanto a la basura, ¿cuál es el tipo de control que ejercen?

Nosotros lo que le controlamos a la empresa es que cumpla con lo que se comprometió al firmar los contratos de concesión. Esto es que los seis días a la semana la basura se recoja, que con los turnos de barrido la cuadra esté limpia, que cuando un vecino pide que se le retiren restos de obras de demoliciones, o voluminosos o verdes se cumpla con el plazo de programación, que los camiones respeten el nivel de ruido y de funcionamiento adecuado.

¿Por qué Macri antes de asumir pretendía eliminar el Ente?

Cuando Macri asume, el Ente iba por el segundo directorio. Y lo cierto es que el organismo no había cobrado una sola sanción ni tenía presencia. Macri tomó como uno de los pilares la eliminación del Consejo de la Magistratura, del Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes y del Ente. Hoy parece que la realidad cambió, nosotros pudimos demostrarle al Ejecutivo que hay instancias de control que podemos cumplir, le hemos cobrado sanciones a las empresas, tenemos un marco de diálogo distinto con los poderes del Estado.

¿Qué se hace con la recaudación de las multas?

Lo remitimos a Rentas Generales, dos veces al año. Nosotros pedimos en la última reunión de presupuesto generar una cuenta afectada a fines específicos y que esa plata quedara a disposición nuestra, básicamente el fortalecimiento de las asociaciones de consumidores y usuarios. Como tantos otros planteos, no fue atendido.

¿Qué posibilidades hay de aumentar y hacer más eficientes los controles?

Lo que estamos intentando hacer es digitalizar el proceso de control. La idea es que las actas puedan labrarse digitalmente, y eso agiliza todo el proceso. También se transparenta el proceso sumarial después: la empresa tiene la constancia de GPS de que efectivamente a tal hora de tal día se hizo el acta, y se dispara automáticamente la orden de reparación, con lo cual agiliza el proceso de reparación también. Eso sería en lo que estamos intentando terminar para el final de la gestión.

Los canales de denuncia

Todo vecino que detecta una irregularidad en la prestación de servicios públicos porteños puede hacer su denuncia ante el Ente Único Regulador. Puede hacerlo llamando al 0800-222-3683, escribiendo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o completando el formulario de reclamos en http://www.entedelaciudad.gov.ar . Las denuncias también pueden realizarse personalmente en cada comuna o en las oficinas del Ente: Bartolomé Mitre 760.

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